Uno, dos, tres de Billy Wilder

| 30/9/2005 | 0 Comments

Sinceramente elegir esta película y encontrar una escena con los protagonistas tomando un café era casi impensable porque si por algo se suele recordar uno, dos, tres es por su ritmo vertiginoso desde la primera hasta la última escena.
¿Dónde se podría encontrar un momento en el cual alguien decide tomar tranquilamente un café? Pues en el único momento en el cual hay un breve descanso posterior a una trepidante carrera en coche y anterior a otra no menos veloz marcha que conduce al final de la película.
De nuevo el café es utilizamo como creador de un ambiente algo más relajado pero no hasta el punto de perder la lucidez y el estado de alerta.
En uno, dos, tres encontramos una película con un genial guión, como tantos otros de Billy Wilder, en la cual vemos a un muy ocupado James Cagney que trabaja como director de Coca-Cola en la Alemania Federal de la postguerra y que ante la llegada de la hija de su jefe no podrá ni imaginar que ésta le conducirá a problemas continuos donde aparecerán rusos, comunistas, secuestros y hasta un Varón dispuesto a ceder su título.

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Category: El café en el Cine

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