Taxi driver de Martin Scorsese

| 5/3/2006 | 0 Comments

Puede que esta película no sea del gusto de todas las personas que la vean y en parte se puede deber a la carga de violencia que hay en muchas de sus escenas. Sin embargo si en algo supera Taxi driver a la violencia de su historia es en la desgarradorora presentación de la soledad del protagonista (Robert de Niro).
Nada más comenzar la película la música de Bernard Herrmann ya preludia esa vida aislada y siempre distante del mundo por el que se mueve de manera marginal este taxista.
En todos los momentos de soledad, algunos unidos a episodias bastante sórdidos, no hay ni rastro de la bebida que aquí nos importa: el café. Esto nos reafirma en la idea presente en otros comentarios de películas de que el café es una bebida muy social.
¿Se imagina cuándo llega el primer café de esta película?
Cuando este taxista tiene un momento de descanso y en una cafetería se sienta a hablar con compañeros del trabajo.
¿Cuando llega el segundo café?
En otra cafetería en la que Robert de Niro (taxista) ha invitado a Cybill Shepherd (encargada en una campaña promocional de un candidato a gobernador). Ambos se siente atraidos sin embargo no parece ser una relación que pueda tener muchas garantías de éxito.
Si nunca antes tuvo la oportunidad de ver esta película nada más escuche el tema principal que aparece como leitmotiv comprenderá que esa sensación de melancolía-soledad que transmite no es compatible con el deseo de un mayor acercamiento con afloración de sensaciones que introduce el hecho de compartir un café.
Efectivamente en la película sólo vuelve a aparecer el café de manera casi anecdótica.

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Category: El café en el Cine

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