El tercer hombre de Carol Reed’s

| 7/10/2005 | 0 Comments

En el tercer hombre, una de las mejores películas de la historia del cine, nos encontramos con un mediocre escritor de novelas del oeste que viaja hasta Viena en busca de un amigo que le ha ofrecido trabajo y por lo tanto una mejor manera de ganarse la vida.
Sin embargo cuando llega a la ciudad se encuentra con su amigo recién enterrado y lo que es peor, con la creciente sospecha de que lo han asesinado.
Un desarrollo absolutamente genial de un guión al que acompaña en todo momento una banda sonora que seguro reconocerá.
De nuevo en esta película encontramos el café en los momentos en los que alguien desea hablar ya sea para averiguar qué sucedió realmente en el accidente en el que fallece Harry Lime (Orson Welles) o para tender una emboscada en una de las últimas escenas de la película. Podremos ver los cafés de Viena poco después de terminar la Segunda Gerra Mundial.
Hay frases que se han hecho famosas en el tercer hombre como por ejemplo la del reloj de cuco y los suizos, aunque yo me quedaría con la respuesta rotunda del médico de cabecera de Harry Lime, sospechoso ante los ojos de Holly Martins (el escritor y amigo de Harry). Holly le pregunta si él cree, al haber sido una de las personas que vió el cuerpo sin vida de Harry que pudieron asesinarle, a lo cual el médico le responde que tanto en un caso como en otro (muerte accidental o asesinato) las heridas serían las mismas en una muerte como la de Harry que fue atropellado por un camión.
Una escena, momento cumbre de la película, protagonizada por el propietario de unos zapatos que es lo único que la oscura noche deja ver, un gato y Holly (Joseph Cotten), se ha convertido en una de las más famosas de la historia del cine.

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Category: El café en el Cine

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