Café, té y chocolate
9 February, 2006Tener un pequeño negocio no tiene que implicar que reine la monotonía en nuestra oferta. Si bien sabemos que en países como España el café que se consume no da para muchas alegrías ya que se le da prioridad a una bebida con características casi anfetamínicas capaz de despertar a cualquiera por muy profundo sueño que se tenga, lo que no podemos olvidar es que una oferta de cafés de mejor calidad siempre será bien agradecida y justamente
recompensada por nuestra clientela.
Cuando una persona se ha aficionado a los cafés torrefactos difícilmente se la podrá convencer de que cambie a un suave café nicaragüense o colombiano. Además si una de estas personas acostumbradas al café solo o muy cargado toma en su desayuno un café más ligero cuando menos necesitará tomarse dos o tres tazas para compensar la menor proporción de cafeina.
¿Qué puede hacer entonces una cafetería para comenzar a ganarse clientes introduciendo otro tipo de cafés diferentes a los torrefactos?
Lo primero es reconocer que introducir estos cafés será algo positivo para estos negocios ya que sin ninguna duda todos los matices y características que se pueden encontrar en los grandes cafés no puede apreciarse en esos granos de café muy tostado que igualmente podrían ser garbanzos quemados.
Una buena idea es aprovechar días festivos para anunciar esos otros cafés de mayor calidad que además se asociarán con momentos especiales contribuyendo así a su mejor valoración.
Lo más acertado además es “alargar” ese día festivo por lo menos al espacio de tiempo de una o dos semanas anteriores durante las cuales se puede anunciar y ofrecer variedades diferentes de cafés, otras preparaciones diferentes, etc. Tan sólo fíjese cómo festividades como la Navidad comienzan para muchos centros comerciales en Octubre o la Primavera en pleno Invierno.
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