Café, té y chocolate
20 October, 2005En ocasiones podemos realizar la compra de granos de café recién tostados en una cantidad que puede ser consumida a lo largo de varias semanas, es entonces cuando se nos plantea la cuestión de cómo debemos almacenar este café.
Nuestra intención es que ese café conserve todas sus características y no nos encontremos con el transcurso de las semanas un café con menor intensidad.
Supongamos por lo tanto que disponemos de una cantidad de grano para un mes.
Dividimos el café en cuatro porciones, una por semana, y la cantidad que vayamos a consumir inicialmente la introducimos en un tarro de cerámica que tenga un cierre o tapadera, también podemos utilizar envases de plástico o metal.
Este envase tenemos que colocarlo lejos de cualquier fuente de calor, no sería recomendable tenerlo cerca de la zona donde se suele cocinar, o en un lugar que reciba el sol directo.
Otro punto a tener en cuenta es que el recipiente donde guardamos el café esté perfectamente seco ya que de otro modo el café podría estropearse.
No es buena idea tampoco tener el café junto a alimentos con fuertes olores.
El resto del café que no vamos a consumir en la misma semana lo guardaremos en bolsas de plástico a las que se le debe de sacar todo el aire posible, cerrándolas a continuación perfectamente para impedir a toda costa la entrada de aire o agua. Estas bolsas, cada una con la cantidad a consumir en una semana, las podemos guardaremos en el frigorífico.
Una vez descogelada cada bolsa no se volverá a congelar sino que emplearemos nuestro tarro de cerámica para conservar el café a temperatura ambiente durante la semana que necesitamos para consumirlo.
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